Bacon & Cheese Fries

Si has ido al Foster Hollywood seguro que las has probado y si no es así, deberías hacerlo. Las Bacon Cheese Fries son uno de los platos estrella de esta cadena de restaurantes y con razón.

Pero la realidad es que su preparación es extremadamente fácil. Una receta con la que conseguirás que el resultado sea idéntico, como si las estuvieses comiendo allí a un precio mucho más barato, además.

Lo más difícil que puede llegar a tener este plato es la elaboración de la salsa ranchera, pero no os preocupéis, también os damos su receta.

Ingredientes:

Aceite y sal.

 Patatas, puedes ser cortadas propias para freir o patatas congeladas tipo McCain.

Bacon, cortado en daditos o tiras. Ponle la cantidad que más te guste, aunque se recomienda en la parte superior.

Queso rallado. Se recomiendo el de cuatro quesos, pero puedes rallarlo tu mismo.

Salsa ranchera. Ya sea hecha, como la de la marca Ken’s Ranch Steak House que  es la más parecida, o casera. Para realizar la casera necesitas:

  1. 200 ml de nata líquida.
  2. Exprimir medio limón.
  3. Una cucharita de ajo en polvo.
  4. Una cucharita de cebolla en polvo.
  5. Dos cucharadas soperas de mayonesa.
  6. Una pizca de pimienta y sal.

Es hora de ponerse a cocinar. Para ello lo primero que tienes que hacer es poner a freir las patatas mientras en otra sarten más pequeña vas haciendo el bacon poco a poco, aunque también puedes meterlo en el horno a baja temperatura durante 20 minutos, lo que le permitirá perder parte de la grasa.

Mientras el resto de comida se va cocinando, puedes comenzar con la preparación de la salsa. Mezcla primero la nata, el zumo de limón y la mayonesa. Cuando ya este todo junto, añádele las especias.

Una vez que las patatas están fritas, escurrelas sobre un papel de cocina y dejalas reposar mientras coges un recipiente grande y que puedas meter en el horno.

En el añade las patatas con toda la salsa repartida y, luego, el queso por encima. Por último, echa el bacon medio cocinado y mételo en el horno a temperatura media (180º) hasta que el queso quede fundido, momento en el cual subir la temperatura a 250º para que se gratine tanto el queso como el bacon.

Servir caliente y, por fin, ha llegado la hora de devorar.