Grandes comidas para grandes eventos: Super Bowl 2016

EEUU siempre ha sido la capital del mundo de lo grandioso, los pioneros de hacerlo todo a lo grande. La pasión que muestran los estadounidenses con todo lo simbólico que haga referencia a su patria no tiene competencia en ninguna otra parte del mundo. Esta particular característica de la gran potencia se ve muy bien reflejado en los eventos deportivos, tan significativos a nivel internacional.

El otro día tuvo lugar una de esas citas que traspasa las fronteras de Norteamérica para terminar calando en todos los confines de la Tierra. Nos referimos a la Super Bowl, que este año celebraba su 50 aniversario.

Un evento de estas características reúne a millones de grupos de amigos y familiares para presenciar el espectáculo desde sus casas, siempre que no sean de los privilegiados que acudan al estadio. Esta clase de citas termina contagiándose en un ambiente festivo que, como todas las celebraciones, vienen acompañadas de grandes comilonas. Los datos de audiencia de este año registraron la friolera de 112 millones de espectadores. ¿Se imaginan cuánta comida se ha consumido en total? Pues aunque la pregunta parezca un disparate, lo cierto es que hay diferentes estudios que señalan algunas cifras aproximadas sobre el asunto que nos concierne.

Lo primero que se puede interpretar de estos datos es que, efectivamente, en torno a un deporte tan típicamente americano, se consigue reunir los más clásicos estereotipos de la potencia mundial. Dicho en otras palabras, lo que se dispara de manera más que significativa es el consumo de comida basura, tan propia de nuestros amigos del otro lado del Atlántico. Para que se empiecen haciendo una idea, el Consejo Nacional del Pollo (sí, eso existe) estimó, antes del esperado evento, que se iban consumir 1.300 millones de alitas de pollo durante la Super Bowl. Los productores de guacamole también hicieron los deberes y cuantificaron el consumo de su producto en 9 millones de libras.

Los datos anteriores abarcan todo el territorio estadounidense, pero la cantidad de comida que se ingiere en el mismo estadio tampoco en un asunto baladí. El año pasado se vendieron en las gradas más de 11.200 raciones de patatas fritas, 8.500 unidades de alitas de pollo y unos 55.000 perritos calientes. Resultado: ganan las salchichas por goleada. A todos estos productos hay que añadirles las salsas y bebidas… ríanse ustedes de la operación bikini post navideña.

En cualquier caso el evento fue todo un éxito y los caprichos culinarios no vienen mal de vez en cuando. Si son capaces de comer a lo grande, esperemos que también sean capaces de cuidarse a lo grande cuando pase la fiesta.