La salsa brava: con o sin tomate

La auténtica salsa brava es un tema que siempre conduce a debate. ¿Cuál es la manera correcta de hacerla? El conflicto surge con el uso o no del tomate, algo que por los tonos de la presentación final parece lógico que tiene que emplearse, pero no en todos los sitios es así. Os presentamos dos formas diferentes de realizar este acompañamiento típico de muchas tapas españolas.

Foto: Gastronosfera

Foto: Gastronosfera

Con tomate

En esta receta utilizan salsa de tomate, cayena, ajos y un toque de vino blanco y de comino. Se podría emplear también cebolla en caso de que la propia salsa de tomate no sea casera. Al terminar pasamos nuestra elaboración por la batidora y quedará una rica salsa brava. Obviamente hay que alejarse del ketchup y el tabasco como ingredientes para esta creación.

Sin tomate

Para una gran parte de la población, esta es la salsa brava auténtica, sobre todo en Madrid. En este caso ese tono rojizo procede del pimentón que utilizaremos, y para nada usaremos ningún tipo de producto relacionado con el tomate. Para esta receta realizaremos un pochado de cebolla al que añadiremos ajos picados y un poco de harina. Después añadiremos pimentón dulce y pimentón picante, según nuestro gusto y nuestra capacidad para soportar la comida “fuerte”. Se puede optar en este sentido por un poco de cayena. Posteriormente añadiremos agua y pasaremos por la batidora antes de dejar que se reduzca y se espese la salsa.

Ambas opciones son realmente sabrosas, y son un acompañamiento ideal no sólo para las patatas, sino también para las carnes, las verduras y prácticamente cualquier guarnición. Aporta alegría al plato y es muy apreciada en los bares y restaurantes por las posibilidades que ofrece. ¿Y vosotros cuál de las dos preferís?